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La perdiz nival (lagópodo alpino) en el Pirineo

La perdiz nival del Pirineo: plumaje según la estación, hábitat de alta montaña, población en Cataluña, amenazas y estado de conservación.

La perdiz nival, o lagópodo alpino (Lagopus muta pyrenaica, en catalán perdiu blanca), es el ave de las cumbres del Pirineo: vive todo el año por encima de unos 2.000-2.200 m y cambia de plumaje con las estaciones, pardo y moteado en verano y casi totalmente blanco en invierno. La subespecie pirenaica solo existe en el Pirineo. En Cataluña se estima una población de 100 a 150 parejas y está catalogada como vulnerable, amenazada sobre todo por el cambio climático, las estaciones de esquí y las molestias en invierno.

Perdiz nival: datos básicos

Nombre científico
Lagopus muta pyrenaica (subespecie endémica del Pirineo)
Otros nombres
Lagópodo alpino; en catalán, perdiu blanca
Tamaño
34-36 cm de largo, 54-60 cm de envergadura
Peso
400-500 g
Hábitat
Prados alpinos, pedreras, circos y crestas, por encima de unos 2.000-2.200 m
Población en Cataluña
Unas 100-150 parejas (estimación sin censo exacto)
Estado
Vulnerable en España (ficha de la especie del Ministerio) y en el catálogo de fauna amenazada de Cataluña (2022)
Presencia en el Pallars Sobirà
Sí, en la alta montaña, incluido el Parque Nacional de Aigüestortes y el Parque Natural de l’Alt Pirineu

Qué es la perdiz nival

Es una gallinácea pequeña, del tamaño de una perdiz común: 34-36 cm y unos 400-500 g, aunque el plumaje denso la hace parecer más gruesa. Tiene las patas y los dedos completamente emplumados, una adaptación al frío que además le ayuda a moverse y excavar en la nieve, y una pequeña carúncula roja sobre el ojo.

La especie vive en las montañas y tundras del norte de Europa, Asia y Norteamérica, y en algunas cordilleras del sur, como los Alpes y el Pirineo. En el Pirineo está la subespecie pyrenaica, que solo existe aquí, a ambos lados de la frontera; por eso el Ministerio subraya que la responsabilidad de conservarla es especialmente alta en España. En la vertiente sur se distribuye desde Navarra hasta el oeste de Girona. En la cordillera Cantábrica desapareció en el primer cuarto del siglo XX.

El plumaje de la perdiz nival según la estación

Es lo que la hace famosa: muda varias veces al año para camuflarse con el paisaje.

Época Plumaje
Invierno Casi totalmente blanca, salvo la cola negra y la carúncula roja sobre el ojo. El macho conserva una franja negra que le atraviesa el ojo; la hembra no la tiene.
Primavera Tonos grises a pardo oscuro, con restos de blanco.
Verano Machos y hembras pardos, grises y rojizos, moteados de negro, casi invisibles entre las piedras. El vientre y las alas siguen siendo blancos, y se ven bien cuando vuela.
Otoño Gris pardo hacia mediados de agosto, blanquecina con manchas pardas en octubre y uniformemente blanca hacia diciembre.

El cambio de plumaje está ajustado a la duración de la nieve. Si la nieve llega tarde o se va antes, una perdiz blanca sobre una ladera ya sin nieve es mucho más visible para sus depredadores, como el águila real. Esa es una de las maneras en que el cambio climático la perjudica.

Dónde vive: el hábitat de alta montaña

La perdiz nival es sedentaria: pasa todo el año en el piso alpino, por encima del límite del bosque. Según la Història Natural dels Països Catalans, cría por encima de unos 2.100-2.200 m, en prados alpinos casi sin árboles que recuerdan la tundra nórdica. Prefiere los prados de pendiente suave, pero también usa circos, collados y pedreras, donde se refugia del mal tiempo. En invierno baja algo, hasta cerca de los 2.000 m; la ficha del Ministerio sitúa su límite inferior entre los 1.800 y los 2.000 m, según la vertiente. Curiosamente, en otoño a veces sube a cotas más altas, ya nevadas. En los meses más fríos puede hacer desplazamientos irregulares de varios kilómetros.

Su distribución está ligada al frío: según la misma fuente, su área coincide con zonas donde la temperatura media de agosto no supera los 15 °C.

En Cataluña solo vive en las comarcas pirenaicas: Alta Ribagorça, Pallars Sobirà, Pallars Jussà, Val d’Aran, Alt Urgell, Cerdanya y Ripollès (y Andorra). En el Pallars Sobirà ocupa los espacios alpinos del Parque Natural de l’Alt Pirineu y del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, que es uno de los pocos lugares de Cataluña donde la protección de su hábitat está, en principio, garantizada.

Qué come y cómo pasa el invierno

En invierno se alimenta de vegetación leñosa de baja calidad energética, por eso cada huida le cuesta cara. Un estudio publicado en PLOS ONE en 2016, con participación de la Universitat de Lleida, analizó su dieta en el macizo del Canigó, entre 2.200 y 2.700 m: alrededor del 52 % eran hojas de plantas dicotiledóneas y el 22 %, tallos y brotes de plantas leñosas. Para protegerse del frío, de noche se acurruca bajo un saliente rocoso y en invierno excava refugios en la nieve. Fuera de la época de cría vive en pequeños grupos.

Reproducción

El cortejo y la formación de parejas son en abril y mayo. En junio la hembra pone de 6 a 10 huevos en un nido en el suelo, generalmente al abrigo de una piedra. En Cataluña hay muy pocos datos directos: la Història Natural dels Països Catalans solo recoge un nido encontrado, en la Cerdanya, a 2.500 m, bajo una piedra en una ladera de festuca con algo de rododendro. Un hallazgo del estudio de 2016: el momento del deshielo determina la calidad de las plantas que comen las hembras antes de criar, y con ello su éxito reproductor.

Estado de conservación de la perdiz nival

No hay un censo exacto de la perdiz nival en el Pirineo español: vive en zonas de muy difícil acceso y su número varía mucho de un año a otro. Las cifras de referencia son estas:

  • Cataluña: unas 100-150 parejas reproductoras, según la Història Natural dels Països Catalans y la ficha de la especie del Ministerio (Canut, García, Parellada y Lorente).
  • España: entre 442 y 738 parejas según la estimación de esa ficha; Aragón tendría unas 200 y Navarra, 4-5.

La tendencia no es buena. La ficha del Ministerio recoge una regresión en las zonas periféricas de Cataluña (Girona y la Cerdanya) entre 1982 y 1991, en parte recuperada en la década siguiente, un descenso notable del éxito reproductor, y que en Freser-Setcases los adultos tras la cría eran la mitad que veinte años antes. Se ha extinguido de macizos catalanes como la Tossa d’Alp, el Port del Compte, l’Orri y la Cometa, y del Turbón en Aragón.

Categorías de protección

Categoría en España (ficha del Ministerio, Canut et al.)
Vulnerable
Catálogo de fauna amenazada de Cataluña
Vulnerable (Decreto 172/2022, de 20 de septiembre)
Libro Rojo de los Vertebrados de España (edición anterior)
En peligro

Amenazas: cambio climático, esquí y molestias

Cambio climático

Es una especie de clima frío en el límite sur de su área. El calentamiento puede desajustar la muda respecto a la nieve, haciéndola más visible a los depredadores, y reduce el espacio alpino disponible: en las montañas solo puede «subir» hasta que se acaba la montaña. Ya ha desaparecido de algunos enclaves prealpinos y escoceses, y el calentamiento, junto con la caza, explica su desaparición de la cordillera Cantábrica. El estudio de 2016 añade un matiz: un deshielo más temprano mejora la calidad de la comida de las hembras, pero deja antes a las aves sin la protección de la nieve.

Estaciones de esquí

Ocupan precisamente su hábitat. La ficha del Ministerio señala la pérdida de hábitat, el aumento de depredadores generalistas y las colisiones con tendidos y cables de remontes. Las pistas forestales y de acceso a la alta montaña también fragmentan sus zonas.

Molestias en invierno y en la época de cría

El heliesquí, las motos de nieve y las travesías con esquís o raquetas aumentan su gasto de energía justo cuando tiene menos comida. En verano, el excursionismo por crestas y cimas puede afectar al descanso, la alimentación y las puestas. A ello se suman la caza furtiva y las motos fuera de pista.

Si haces esquí de montaña o raquetas

Mantente en los itinerarios habituales, no persigas a un grupo que ha levantado el vuelo y evita las crestas tranquilas sin necesidad. Cada huida en invierno le cuesta reservas que no puede recuperar fácilmente. Si esquías en el Pallars, mira nuestra página de esquí en el Pirineo de Lleida y la de invierno en Llessui.

¿Se puede ver la perdiz nival en el Pallars?

Sí, pero con mucha suerte. Su camuflaje es tan bueno que lo habitual es descubrirla cuando arranca a volar a pocos metros, enseñando el blanco de las alas. Las mejores opciones son las excursiones de verano por encima de los 2.200 m en los dos parques del Pallars Sobirà, en prados alpinos, collados y pedreras. Mira con calma las piedras antes de seguir andando, sobre todo con la primera luz. Y si la ves, quédate quieto, obsérvala con prismáticos y sigue tu camino sin acercarte. En verano puede haber hembras con pollos: no las persigas.

Ideas para subir a su terreno: las rutas a los lagos del Pirineo, la Pica d’Estats o los refugios del Pallars. Para otras especies de montaña, fauna del Pirineo, el urogallo y las rapaces del Pirineo.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre perdiz nival y lagópodo alpino?

Ninguna: son dos nombres de la misma especie, Lagopus muta. En catalán se llama perdiu blanca, y la subespecie del Pirineo es Lagopus muta pyrenaica.

¿Por qué la perdiz nival se vuelve blanca?

Para camuflarse en la nieve. En invierno es casi totalmente blanca, salvo la cola negra; en verano es parda y moteada, como las piedras de la alta montaña.

¿A qué altitud vive la perdiz nival en el Pirineo?

Todo el año en el piso alpino, por encima de unos 2.000-2.200 m. En invierno puede bajar algo, pero no suele quedar por debajo de los 1.800-2.000 m.

¿Cuántas perdices nivales hay en Cataluña?

No hay censo exacto. Se estiman unas 100-150 parejas reproductoras, según la Història Natural dels Països Catalans y la ficha de la especie del Ministerio.

¿Está protegida la perdiz nival?

Sí. Está considerada vulnerable en España, según la ficha de la especie del Ministerio, y en el catálogo de fauna amenazada de Cataluña (Decreto 172/2022).

¿Por qué le afecta el esquí a la perdiz nival?

Porque las estaciones ocupan su hábitat, atraen depredadores generalistas y sus cables y tendidos provocan colisiones. Además, el esquí fuera de pista y las raquetas la obligan a huir en invierno, cuando tiene menos energía.